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Bokashi: El abono orgánico japonés que está revolucionando la agriculturadomingo, 13 de septiembre 2026
Bokashi: El abono orgánico japonés que está revolucionando la agricultura
Con su rica composición de microorganismos, este método innovador regenera los suelos y ofrece una alternativa sostenible.
Agricultura Ecológica
Por: Catalina Díaz | 22 de agosto 2023 | 09:30
El Bokashi, una técnica de abono japonesa desarrollada en los últimos 40 años, a través de la fermentación y la rica composición de microorganismos, el Bokashi se ha convertido en una revolución en la agricultura, brindando esperanza para la producción sostenible de alimentos, impulsado por el ingeniero agrónomo colombiano Jairo Restrepo.
Este método ha adquirido notoriedad recientemente en África como una alternativa rentable frente al encarecimiento de los suministros agrícolas. En los últimos años, el término "Bokashi" ha ganado prominencia en la comunidad agrícola debido a su efectividad y versatilidad en la regeneración de los suelos. Esta técnica de abono, originaria de Japón, ha demostrado ser una solución eficiente en la producción de alimentos y la conservación de los recursos naturales.
Según el ingeniero agrónomo Jairo Restrepo, considerado un pionero en la difusión del Bokashi, la diversidad de materia orgánica es esencial para obtener los mejores resultados:
"Entre más diversidad de mierda haya, mejor queda el bokashi".
Aunque su declaración pueda resultar poco atractiva, refleja la importancia de aprovechar diferentes fuentes de residuos orgánicos para enriquecer el abono.
El Bokashi se destaca por su capacidad para estimular la biodiversidad del suelo gracias a su rica composición de microorganismos. Estos microorganismos desempeñan un papel fundamental en la fermentación de los residuos orgánicos y ayudan a acelerar el proceso de descomposición. Esta técnica ha sido descrita como "milagrosa" por ingenieros agrónomos como Jairo Restrepo debido a su capacidad para regenerar los suelos de manera eficiente.
En los últimos meses, el Bokashi ha ganado notoriedad en África como una alternativa cada vez más utilizada en la producción de abono orgánico, a raíz del encarecimiento de los suministros agrícolas debido a la invasión rusa en Ucrania, países de África Occidental, como Benin, Togo, Burkina Faso y Senegal, han comenzado a adoptar esta técnica basada en la fermentación.
La Alianza Africana por la Soberanía Alimentaria (AFSA) ha destacado el aumento en el uso del Bokashi en la región y lo ha denominado como "la revolución del Bokashi". Los agricultores africanos han experimentado resultados sorprendentes al adoptar esta técnica, logrando duplicar la producción en campos que anteriormente dependían de fertilizantes artificiales.
Aunque el Bokashi tiene sus raíces en Japón, su expansión en el mundo se debe en gran parte a Jairo Restrepo. Durante su programa de talleres para granjas sostenibles en países en desarrollo, Restrepo tuvo la oportunidad de conocer de cerca el Bokashi mientras enseñaba a campesinos costarricenses. Impresionado por los beneficios del método, decidió incorporarlo en sus talleres y promover su uso en diversas regiones del mundo.
El Bokashi se diferencia del compostaje tradicional desarrollado en Europa en el siglo XIX. Mientras el compostaje se basa en la descomposición de residuos orgánicos, el Bokashi busca la combinación de desechos con microorganismos específicos. Esta combinación se coloca en un recipiente cerrado, sin o con poca entrada de aire, lo que permite que los microorganismos realicen el trabajo de fermentación de manera eficiente.
Los agricultores que han adoptado el Bokashi destacan su efectividad, tanto en términos de rapidez como de costos. Mientras que el compostaje puede llevar hasta tres meses para estar listo, el Bokashi puede estarlo en tan solo 21 días. Además, al utilizar restos de las propias cosechas como base, los agricultores reducen los costos asociados a la adquisición de fertilizantes.
El Bokashi no solo beneficia la productividad agrícola, sino que también tiene un impacto positivo en la lucha contra el cambio climático. La regeneración de los suelos permite que se conviertan en fijadores de dióxido de carbono, contribuyendo a la mitigación de las emisiones. Además, el abono resultante del bokashi no genera malos olores, lo que evita la atracción de insectos.


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