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Biopellet del INTA-Conicet: compost local pelletizado para suelos de Cuyomartes, 15 de septiembre 2026
Biopellet del INTA-Conicet: compost local pelletizado para suelos de Cuyo
Biopellet, un biofertilizante pelletizado, mejora la fertilidad de los suelos en Cuyo con compost agroindustrial.
Agricultura Ecológica
Por: Yexika Montilla | 13 de diciembre 2025 | 12:11
Pie de foto: El biofertilizante pelletizado mejora la distribución en surcos, reduce costos logísticos y acelera prácticas de economía circular con insumos locales.
Un equipo de INTA San Juan - Argentina - y Conicet convirtió compost de residuos agroindustriales del Parque de Tecnología Ambiental de San Juan en un biofertilizante pelletizado. Ensayos en tomate, vid, forrajes y hortalizas muestran mejoras de manejo y potencial de ahorro frente a insumos más costosos. La forma pellet simplifica almacenamiento y distribución, activa economía circular y proyecta una adopción regional inmediata en Cuyo, con planes de escalado industrial.
En los lotes de Cuyo, la materia orgánica retrocede y la estructura del suelo acusa el desgaste de años de manejo intensivo. En ese contexto, investigadores del INTA San Juan y del Conicet miraron hacia un recurso abundante pero subutilizado: el compost. ¿La apuesta? Convertirlo en un pellet estable y homogéneo que facilite la aplicación a campo y recupere fertilidad con costos más accesibles. “Buscamos mejorar la fertilidad sin estiércol crudo y con una alternativa más económica que los químicos”, resume el investigador Luis Bueno. La propuesta, bautizada Biopellet, ya se probó en diversos cultivos y se nutre de un insumo territorial: residuos agroindustriales procesados en el Parque de Tecnología Ambiental de San Juan, epicentro de una estrategia de economía circular que aspira a escalar.
Qué es Biopellet y quién lo impulsa
Biopellet es un biofertilizante pelletizado desarrollado por el INTA San Juan junto al Conicet, a partir de compost producido con residuos agroindustriales locales. El corazón del proyecto está en San Juan, donde el Parque de Tecnología Ambiental transforma pasivos en materia orgánica estabilizada mediante compostaje controlado. Ese compost es luego formulado y granulado para obtener pellets que incorporan materia orgánica estable, nutrientes de liberación lenta y microorganismos benéficos. La iniciativa busca resolver un problema concreto de los sistemas intensivos de la región: reponer carbono al suelo y mejorar su estructura sin recurrir a estiércol crudo ni depender exclusivamente de fertilizantes de alto costo. “Con Biopellet damos respuesta a una demanda concreta”, insistió Bueno al presentar el desarrollo. El equipo técnico también incluye a Emanuel Ontivero (Conicet/INTA), entre otros perfiles de suelos y economía aplicada.
Cómo se fabrica: del residuo al pellet estable
El flujo productivo comienza en el PTA San Juan, donde los residuos agroindustriales pasan por compostaje aeróbico en pilas con aireación forzada y manejo de humedad y temperatura, hasta alcanzar material maduro y estable. Ese compost se acondiciona —humedad objetivo y granulometría— y se somete a peletización, que compacta y densifica para obtener una forma homogénea de fácil manipulación. La estabilidad del pellet favorece la logística, reduce polvo y pérdidas, y mejora la dosificación en sembradoras o fertilizadoras convencionales. En paralelo, el proceso disminuye riesgos asociados al uso de enmiendas frescas, como presencia de semillas viables o patógenos. La estandarización permite planificar dosis en kg/ha y combinar el producto con prácticas de labranza reducida o cultivos de servicio. Según la provincia, el PTA opera con procesos de valorización orgánica y control técnico de la biodegradación.
Resultados a campo: cultivos, dosis y mejoras medibles
Los ensayos a campo abarcaron tomate, vid, forrajes y hortalizas, con comparativos frente a testigos sin Biopellet y prácticas tradicionales. Los reportes públicos destacan mejoras agronómicas vinculadas a incorporación de materia orgánica, aporte de nutrientes y actividad microbiana, con efectos positivos sobre estructura y retención hídrica. En horticultura y vid, la uniformidad del pellet favoreció la distribución en surcos y entrelíneas, mejorando la eficiencia de uso y la operatividad en jornadas ajustadas. Si bien los medios consignan aumentos de productividad y reducción de costos aplicados, la consolidación de datos comparables por campaña y dosis (kg/ha) será clave para recomendaciones por cultivo y ambiente. El equipo sostiene que el insumo permite sustituir parcialmente fertilización mineral sin penalizar rendimiento, especialmente en sistemas con déficit de carbono del suelo y altos costos logísticos.
Costos y logística: del estiércol crudo al pellet homogéneo
El formato pellet aporta ventajas que impactan en el costo total aplicado por hectárea. A diferencia del estiércol crudo, cuyo manejo exige más fletes y tiempos de distribución irregulares, el pellet se almacena mejor, ocupa menos volumen por unidad de nutriente y puede aplicarse con equipos habituales, lo que baja el costo operativo. Productores entrevistados destacan la dosificación precisa y la menor variabilidad de campo a campo, cualidades que mejoran la toma de decisiones al planificar lotes y rotaciones. Frente a los fertilizantes minerales, Biopellet se posiciona como una alternativa accesible, con énfasis en reponer carbono y mejorar propiedades físicas del suelo que los insumos sintéticos no resuelven por sí solos. Aunque los valores exactos dependen de distancia, escala y dosis, los artículos técnicos y periodísticos coinciden en el diferencial logístico de la peletización y la simplificación de la operación a campo.
Impacto territorial: economía circular y empleo local
El proyecto funciona como puente entre ambiente y desarrollo: al valorizar residuos agroindustriales, convierte un pasivo en un insumo de triple impacto —ambiental, productivo y social—. La cadena potencia empleo local en etapas de compostaje, formulación y peletización, y habilita trazabilidad regional del insumo. Un dato que ilustra el techo de mercado: estimaciones periodísticas sitúan en más de 345.000 hectáreas la superficie con condiciones para adoptar el biofertilizante de manera inmediata en Cuyo, un arco que incluye horticultura, viñedos y forrajes bajo riego. En paralelo, la operación del PTA San Juan muestra que existen capacidades provinciales para sostener volúmenes crecientes de valorización orgánica, lo que robustece la hipótesis de oferta estable de compost como base del pellet. Para los economistas del equipo, “transformar un pasivo en un insumo estratégico genera empleo local y competitividad”.
Escalamiento y próximos pasos: planta y mercados
Los impulsores de Biopellet proyectan escalar la producción con una planta de mayor capacidad, orientada a abastecer la demanda de Cuyo y abrir otros mercados del país. El plan contempla asegurar abastecimiento de compost, estabilizar la calidad del pellet y articular con municipios y agroindustrias para cerrar ciclos logísticos. Hacia adelante, los hitos pasan por consolidar protocolos de dosis por cultivo, incorporar series de tiempo de rendimiento y materia orgánica del suelo, y validar análisis económicos con costos aplicados por hectárea, para afinar la comparación con NPK y con enmiendas frescas. El equipo difundió que la tecnología ya demostró logística simple y distribución uniforme, atributos que favorecen adopción en explotaciones medianas con ventanas operativas cortas, y que pueden potenciar servicios locales de aplicación a terceros y fraccionado.
Fuente: Argentina.gob.ar, LM Neuquén, Secretaría de Ambiente SJ, Bichos de Campo


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