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Bill Gates matiza: el cambio climático no acabará con la humanidad, pero sí tendrá graves costos

domingo, 13 de septiembre 2026

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Bill Gates matiza: el cambio climático no acabará con la humanidad, pero sí tendrá graves costos

Antes de la COP30, Gates prioriza salud y pobreza; científicos cuestionan el marco y citan impactos recientes.

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Cambio Climático

Por: Yexika Montilla | 31 de octubre 2025 | 14:38

Bill Gates matiza: el cambio climático no acabará con la humanidad, pero sí tendrá graves costos

Pie de foto: Hangar Convention and Fair Centre of the Amazon, sede de la COP30 en Belém. El debate enfrenta la propuesta de Gates—priorizar salud y prosperidad—con críticas que exigen mantener metas estrictas de reducción de emisiones.

En un extenso texto, Bill Gates sostuvo que el calentamiento “no conducirá a la desaparición de la humanidad” y pidió reorientar la estrategia climática hacia salud y prosperidad, especialmente en países pobres. El mensaje llega en la antesala de la COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, en noviembre de 2025. Científicos y activistas replicaron que bienestar y metas de emisiones están entrelazados y señalaron daños recientes por eventos extremos en el Caribe.

En vísperas de la próxima cumbre del clima, Bill Gates volvió a irrumpir en el debate con una idea que divide aguas: el calentamiento global tendrá “graves consecuencias”, pero no “acabaría con la humanidad”. La intervención reabre una pregunta incómoda para negociadores y activistas: ¿cómo medir el progreso real sin perder de vista a las personas que hoy viven en pobreza? Su tesis —provocadora para algunos, pragmática para otros— llega cuando las miradas se posan sobre Belém, la ciudad amazónica que acogerá a miles de delegados y a una opinión pública fatigada por promesas incumplidas y por desastres cada vez más costosos.

Qué dijo Gates y dónde

En su nota “A new approach for the world’s climate strategy”, publicada el 28 de octubre de 2025 en GatesNotes, el cofundador de Microsoft insiste en que, aunque el cambio climático golpeará con fuerza —sobre todo a los países más pobres—, “no conducirá a la desaparición de la humanidad”. Plantea que la población “podrá vivir y prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en el futuro próximo” y sostiene que las proyecciones de emisiones han mejorado frente a escenarios anteriores. Sobre esa base, propone concentrar esfuerzos en políticas e inversiones que amplíen salud y prosperidad, como defensa frente a la desestabilización climática. Su mensaje no minimiza los riesgos; los reordena: prevenir sufrimiento inmediato y reducir vulnerabilidades debe ir a la par de la descarbonización, afirma. 

Por qué ahora: el telón de fondo de la COP30

El posicionamiento de Gates llega días antes de la COP30, que se celebrará en Belém (Brasil) en noviembre de 2025, con la agenda marcada por financiamiento, adaptación y la revisión de metas nacionales. La secretaría de la ONU para el Cambio Climático sitúa la conferencia en la capital paraense y mantiene abierta la información práctica para delegados, con fechas operativas entre el 10 y el 21 de noviembre en el Hangar Convention and Fair Centre of the Amazon. En paralelo, la página general de COP30 resume hitos y acreditaciones y recuerda el calendario político, incluidos los segmentos de líderes. Ese contexto convierte el memo de Gates en munición discursiva: para gobiernos con menos recursos, hablar de salud y pobreza como prioridad puede sonar a realismo; para otros, a un desvío del foco sobre emisiones y temperatura.

Las “tres verdades duras” según Gates

El ensayo resume su enfoque en tres tesis: 

  1. El cambio climático no acabará con la civilización humana.
  2. La temperatura media no es la mejor métrica para evaluar el progreso.
  3. Las defensas más sólidas contra la desestabilización climática son la salud y la prosperidad. 

Con esa tríada, Gates busca desplazar el centro del debate desde un objetivo único —los grados— hacia un portafolio de resultados tangibles en bienestar, especialmente en contextos de pobreza. El argumento es provocador: para críticos, corre el riesgo de relativizar la urgencia de recortar emisiones; para defensores, evita falsas dicotomías al poner a las personas primero mientras se innova en mitigación. En cualquier caso, su premisa exige evidencia y políticas medibles, no retórica, para que “prosperidad” no se convierta en un comodín que debilite la ambición climática.

Críticas y contrapuntos científicos

La réplica llegó rápido. Voces como Rachel Cleetus, de la Unión de Científicos Preocupados, cuestionaron que el texto plantee una disyuntiva falaz entre mejorar vidas y cumplir metas de temperatura y emisiones, pues ambos objetivos están “intrínsecamente conectados”. También medios que recogieron la discusión resumieron la crítica: el calentamiento ya erosiona logros en desarrollo humano y reducción de pobreza. La advertencia no es menor: si la narrativa prioriza bienestar sin metas claras de descarbonización, podría terminar normalizando niveles de riesgo que se traducen en pérdidas y daños. Para Cleetus y otros, el desafío es simultáneo: acelerar recortes de emisiones y, al mismo tiempo, blindar a las poblaciones vulnerables con sistemas de salud, seguros y redes de protección efectivos.

 

Evidencias recientes de riesgos: el caso del huracán Melissa

El debate no se da en abstracto. El huracán Melissa, que impactó Jamaica el 28 de octubre como categoría 5 con vientos sostenidos de 185 mph y presión central de 892 milibares, dejó cortes masivos de energía, daños a infraestructura y víctimas, antes de avanzar hacia Cuba y el resto del Caribe. Esa combinación de intensidad récord y rápida intensificación —favorecida por aguas excepcionalmente cálidas— ilustra cómo eventos extremos elevan costos humanos y económicos, especialmente donde la vulnerabilidad es mayor. Organismos como el Programa Mundial de Alimentos activaron asistencia con efectivo, logística y suministros de emergencia para Jamaica, Haití y Cuba, subrayando que la resiliencia depende tanto de redes de protección como de la reducción del riesgo climático. En ese espejo, prosperidad y mitigación no compiten: se necesitan mutuamente.

Innovación y dinero: qué hace Breakthrough Energy

Más allá del memo, el ecosistema que impulsa Gates busca cerrar brechas tecnológicas. Breakthrough Energy ha invertido “casi 2.000 millones de dólares” en más de 100 compañías que atacan cuellos de botella en electricidad, transporte, manufactura, edificios y alimentos, según recuentos sectoriales. Su plataforma Catalyst cofinancia proyectos de primera planta comercial en tecnologías como hidrógeno limpio, almacenamiento de larga duración, combustibles sostenibles de aviación, captura directa de aire y procesos industriales menos intensivos, con apoyo filantrópico y corporativo. Ese andamiaje —sumado a programas de fellows que aceleran I+D temprana— es clave para bajar costos y escalar soluciones. Pero sus promotores aceptan un límite: innovación sin políticas, normas y señales de precio del carbono no basta para cumplir metas. La conversación en Belém pondrá esa ecuación a prueba.

Fuente: GateNotes, UNFCCC, France 24, The Washington Post, Breakthrough Energy.

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