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Avanza el proyecto de Ley que permitirá el uso de aguas grises para riego agrícola en Chile

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Avanza el proyecto de Ley que permitirá el uso de aguas grises para riego agrícola en Chile

Avance ecológico en Chile con la aprobación del proyecto de ley para usar aguas grises en la agricultura en la búsqueda de soluciones a la sequía.

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Por: Catalina Díaz | 19 de octubre 2023 | 14:07

Avanza el proyecto de Ley que permitirá el uso de aguas grises para riego agrícola en Chile

Esta iniciativa, trabajada de manera conjunta por el Comité Interministerial de Transición Hídrica Justa, busca modificar la ley N°21.075 para permitir la recolección, el tratamiento y el uso de aguas provenientes de las tinas, duchas, lavamanos, lavaplatos, máquinas lavavajillas y lavadoras de ropa, para el riego de árboles frutales, cultivos ornamentales, cultivos de flores, cereales, cultivos industriales, praderas o empastadas para bolo o silo, producción de semillas, agua de pulverización, frutas y hortalizas, entre otros.

Durante la jornada del martes 10 de octubre, la sala de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó por unanimidad (134 votos) las enmiendas introducidas por el Senado en segundo trámite constitucional. La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, valoró el despacho de esta iniciativa en un contexto de sequía extensa y prolongada que afecta al país por 13 años.

“Como Gobierno estamos avanzando en todas las medidas que sean necesarias para hacer frente a la crisis hídrica. Y, precisamente, el fomentar el reúso de las aguas grises, en especial en la pequeña agricultura, manteniendo las medidas preventivas para que no signifique un riesgo para la salud, es fundamental y habilitará a los distintos organismos de la administración del Estado para potenciar este tipo de proyectos”.

La secretaria de Estado agregó que, “así podremos entregar nuevas fuentes de aguas a quienes las necesitan con urgencia, que son los agricultores de nuestro país, que se han visto fuertemente afectados por la crisis climática y sus efectos en la situación hídrica del país”.

En este contexto, esta iniciativa pone el foco en los pequeños campesinos. Este es uno de los grupos clave para asegurar la seguridad alimentaria del país y uno de los más afectados por la escasez hídrica que ha afectado al sector silvoagropecuario por más de 13 años.

Cabe destacar que las aguas grises no podrán ser utilizadas para el riego de frutas y hortalizas que crecen a ras de suelo y que son consumidas por las personas, ni tampoco en el riego de cultivos que consuman animales y que puedan transmitir afecciones a la salud de las personas.

Desafíos pendientes

Alejandra Stehr Gesche, académica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción (UdeC), señala, en tanto, que la modificación aprobada “es un aporte. Es algo que faltaba en la ley original. Todo suma, sobre todo en zonas que están muy afectadas por la sequía. Este reúso de aguas grises ya se hace en otros países; por ejemplo, en Europa, en 2020 se aprobó el Reglamento (UE) 2020/741, sobre requisitos mínimos para la reutilización de aguas urbanas previamente depuradas en riego agrícola.

En Chile estamos al debe en reúso de agua, es un imperativo avanzar en este tema”, agrega Stehr, quien es miembro del comité infraestructura hídrica del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).

Asimismo, la académica de la UdeC explica que, en relación a otras fuentes nuevas de agua, como la desalinización o trasvases -de una región a otra, por ejemplo-, “la reutilización en riego agrícola tiene menor impacto ambiental y se promueve la economía circular, pues los nutrientes recuperados podrían ser aplicados a los cultivos mediante técnicas de ferti-irrigación, reduciendo la aplicación de abonos inorgánicos y, con ello, la contaminación de suelos y aguas”.

Respecto a los siguientes pasos, la integrante del CPI señala que ahora se debe estipular de manera muy específica las normas de calidad del agua para riego, según los tipos de cultivo.

“Hay que tener claro que la calidad se establece de acuerdo a una normativa, a un valor de referencia, así se establece mayor o menos calidad del agua ya tratada. Otro desafío es que a los contaminantes habituales se suman ahora compuestos emergentes, hay estudios en Europa de aguas servidas que llegan a los ríos y contienen elementos como antibióticos, anticonceptivos, y otros medicamentos; eso hay que empezar a medirlo también para que no llegue a las hortalizas, los frutales, etc”.

Además, Stehr llama la atención sobre la imposibilidad de poner en práctica hasta ahora la ley original, debido a que no se ha aprobado el reglamento necesario para la implementación. “La ley fue aprobada en 2018, hace 5 años, y no ha podido implementarse. Toda construcción nueva de edificios y casas debiera hacerse con sistemas separados de aguas negras y de aguas grises, para riego de jardines, estanques de baños; pero no se hace mientras no hay reglamento”.

Hay que apurar ese reglamento, y lo óptimo sería que incluya altiro todo, con la modificación recién aprobada, porque no se puede seguir esperando”, comenta la investigadora de la UdeC.

Sobre este punto, el texto aprobado por la Cámara incluye un artículo transitorio, que establece un plazo de seis meses para que se elabore el reglamento, que luego debe ser aprobado.

EL profesor Guillermo Donoso, en tanto, cree que actualmente existe un problema importante para implementar la reciente modificación a la Ley 21.075 y: “No hay una infraestructura que recoja las aguas grises, a diferencia de las aguas servidas, ya que tenemos alcantarillados que se destinan a la planta de tratamiento y hay una infraestructura que permite recolectarlas y tratarlas. Hoy día si en una vivienda se hace la inversión de separar aguas grises de negras, puedo poner una planta de tratamiento muy simple, muy pequeña, y usar esas aguas en el riego de los jardines. Para poder usarlas en el sector silvoagropecuario necesitamos generar un volumen considerable, y para eso necesito recolectar aguas grises de múltiples fuentes, acopiarlas, tratarlas y luego poder usarlas. Entonces falta toda esa infraestructura”.

“Lo que permitiría esta ley es, por ejemplo, en localidades rurales y algunas viviendas hacer la inversión de separar y poder recoger y tratar aguas grises y destinarlas a riego, tal vez de pequeña agricultura, pero más allá de eso no”, concluye Donoso.

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