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Agricultura regenerativa: así se aplica para producir alimentos para mascotas

domingo, 13 de septiembre 2026

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Agricultura regenerativa: así se aplica para producir alimentos para mascotas

La agricultura regenerativa en pet food exige medir carbono, agua y suelo entre 2021–2025, con auditorías de lote para garantizar trazabilidad real.

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Agroindustria

Por: Yexika Montilla | 06 de enero 2026 | 13:06

Agricultura regenerativa: así se aplica para producir alimentos para mascotas

Pie de foto: Menos laboreo = menos emisiones y mejor estructura del suelo. El lote abastecerá aceite de soja; calidad y huella verificados por tercero independiente antes de entrar a plantas de pet food.

Entre 2021 y 2025, proveedores de granos y proteínas para pet food empezaron a medir carbono del suelo, materia orgánica y uso de agua para vincular prácticas regenerativas —rotaciones, coberturas y manejo holístico— con ingredientes trazables y verificables. Marcas como Purina y Mars ya financian la adopción en maíz, soja, trigo y arroz, y piden auditorías de lote a saco para evitar greenwashing. 

En pet food, “agricultura regenerativa” no es un eslogan: es un enfoque de sistema que prioriza salud del suelo, biodiversidad y bienestar de las personas que producen, con indicadores verificables en periodos plurianuales. La definición operativa utilizada por institutos como Rodale destaca prácticas que aumentan carbono del suelo y mejoran retención de agua y resiliencia, con resultados medibles campaña a campaña. A nivel de certificación, Regenerative Organic Certified (ROC) exige orgánico como base y suma tres pilares (salud del suelo, bienestar animal, justicia social), con niveles Bronze, Silver y Gold según el desempeño auditado. En el contexto de ingredientes para mascotas, “regenerativa” no equivale a “natural” ni a “orgánico” sin métricas; sin monitoreo de carbono del suelo, materia orgánica y biodiversidad, el reclamo queda expuesto a cuestionamientos regulatorios. 

De la práctica al ingrediente: rotaciones, coberturas y pasturas

Para que el enfoque llegue al saco de alimento, las prácticas deben convertirse en lotes de maíz, soja, trigo, arroz, aceites o proteínas con calidad físico-química estable. Rotaciones con leguminosas y cultivos de cobertura aportan raíces y residuos que alimentan microbiota y agregados del suelo; en series largas, esto se traduce en más materia orgánica (MO %) y mejores rendimientos bajo estrés hídrico. La literatura reciente muestra que las coberturas sí incrementan carbono orgánico del suelo cuando se sostienen varios años, aunque el efecto varía por clima, textura y manejo de fertilización. Para pet food, esto significa lotes con proteína y fibra más consistentes y, en algunos casos, menores necesidades de insumos sintéticos. La clave es medir por campañas de 2–4 años, documentar el manejo —siembra directa, manejo de residuos, rotación— y asociar cada lote a análisis de suelo y laboratorio de granos. 

Trazabilidad y verificación: del lote al saco de alimento

Un sistema creíble enlaza parcela → acopio → planta → producto final con identificadores únicos y registros loteados por campaña. En la Unión Europea, el principio de trazabilidad abarca alimentos y piensos en todas las etapas; España lo resume en guías que despliegan fases de implantación sin prescribir una única tecnología, pero exigiendo que cada operador identifique origen y destino. En Chile, el Reglamento para Alimentos de Animales del SAG incorpora la trazabilidad obligatoria y controles documentales en elaboración y expendio. Para claims “regenerativos”, muchas marcas combinan auditorías de campo, certificaciones (p. ej., ROC) y verificación de datos de suelo y prácticas (coberturas, rotación, insumos) mediante terceros. Operativamente, cada lote vincula muestreos de suelo (0–15/0–30 cm, método y error) y reportes de manejo; en planta, el lote se transforma en partidas y sacos con códigos legibles y conciliables en auditoría.

Métricas que importan: carbono, materia orgánica y agua

Las métricas útiles en pet food son las que conectan práctica → indicador → calidad de ingrediente. En carbono del suelo, varios estudios sitúan los cambios anuales en el orden de 0,3–1,0 t C/ha/año bajo combinaciones de coberturas, rotación y manejo del laboreo, con picos mayores en los primeros años de transición y estabilización a largo plazo; expresado en CO₂e, esto puede oscilar según clima y método de estimación. La MO del suelo suele medirse como porcentaje y requiere series de al menos 3 campañas para distinguir señal de ruido. En agua, interesa el m³/ha consumido y la infiltración; coberturas y residuos mejoran la entrada de agua y reducen escorrentía. Importante: los ensayos de coberturas muestran beneficios promedio pero con variabilidad regional; por eso, el muestreo debe declarar profundidad, método, fecha y error y reportar los resultados con intervalos de confianza, no solo con promedios.

Casos aplicados en cadenas de suministro de pet food

En abril de 2024, Nestlé Purina anunció junto con Cargill un programa para maíz y soja que busca reducir la huella de carbono de sus alimentos secos en Norteamérica. El esquema contempla más de 200.000 acres con prácticas como coberturas, siembra directa, rotación y manejo de nutrientes, y pretende escalar con reportes anuales de resultados. En octubre de 2024, Mars Petcare comunicó asociaciones con ADM, The Andersons, Riceland y otros para incentivar prácticas regenerativas en trigo, maíz y arroz, con 30.000 acres iniciales bajo seguimiento y soporte técnico. Estos acuerdos no garantizan por sí solos cambios en el suelo; por eso, ambos grupos exigen datos de campo y verificación de terceros, enlazándolos a sus modelos de alcance 3. Para el formulador de pet food, el valor está en estandarizar protocolos: qué se midió, cuándo, con qué método, y cómo ese lote entra en una receta.

Compras y marketing responsable: evitar el greenwashing

La publicidad ambiental exige precisión. En la UE avanza un marco contra claims engañosos, con cronograma sujeto a negociación, y ya rige la prohibición de mensajes genéricos que se apoyan solo en compensaciones (“climate neutral”) sin respaldo verificable. En EE. UU., las FTC Green Guides orientan desde 2012 (con revisión en curso) y desaconsejan usar términos vagos como “eco-friendly” sin calificadores medibles. Para pet food, esto se traduce en enunciar qué práctica, dónde, cuándo y cuánto: por ejemplo, “coberturas invernales en 2022–2025 en 15.000 ha, +0,3 puntos de MO en 0–15 cm, auditado por tercero”. En fichas técnicas y web, conviene enlazar a reportes de campaña, indicar límites del método (variabilidad espacial, clima) y evitar extrapolaciones absolutas. El mejor marketing es documentación replicable y accesible: series temporales, protocolos, y vínculos a los lotes que ingresan a las recetas.

Fuente: Rodale Institute, Rodale, Purina, Mars Petcare, Green claims

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