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Agricultores familiares visitan los primeros faros agroecológicos en la Región de Atacama

lunes, 14 de septiembre 2026

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Agricultores familiares visitan los primeros faros agroecológicos en la Región de Atacama

Cerca de 40 agricultores familiares recorrieron los primeros faros agroecológicos de Atacama para aprender manejo de suelo y agua.

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Agricultura Ecológica

Por: Yexika Montilla | 26 de diciembre 2025 | 11:34

Agricultores familiares visitan los primeros faros agroecológicos en la Región de Atacama

Pie de foto: Demostración de riego eficiente y coberturas vivas en el faro de Llanos del Lagarto (Huasco), en la primera visita regional.

Cerca de 40 agricultoras y agricultores familiares de Copiapó, Huasco y comunas vecinas realizaron una gira técnica a los primeros faros agroecológicos de Atacama, ubicados en Totoral (Copiapó) y Llanos del Lagarto (Huasco). Las visitas, apoyadas por INDAP e INIA, mostraron prácticas de manejo de suelos, riego eficiente y control biológico adaptadas a condiciones áridas. El objetivo es acelerar la adopción de tecnologías resilientes y replicables en predios de pequeña escala durante 2026. 

La gira agroecológica se efectuó el 18 de diciembre de 2025, con un recorrido que unió dos predios demostrativos: el faro de Totoral —en la comuna de Copiapó— y el faro de Llanos del Lagarto, en la comuna de Huasco. En ambos casos se trata de explotaciones lideradas por agricultoras usuarias de INDAP, que abren sus prácticas al territorio para compartir resultados y aprendizajes con pares. Según el reporte local, la convocatoria reunió casi 40 productores, priorizando rubros hortícolas y olivícolas con manejo de bajo uso de insumos químicos. La actividad marcó el cierre del primer ciclo regional del Programa de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) y dejó programadas réplicas comunales para el primer semestre de 2026. 

Qué es un “faro agroecológico”

En Chile y América Latina, el concepto de faro agroecológico describe un predio demostrativo que opera como aula abierta: allí se prueban, ajustan y difunden técnicas de producción sustentable con énfasis en suelos vivos, biodiversidad funcional y eficiencia hídrica. A diferencia de una parcela experimental cerrada, el faro prioriza la transferencia horizontal entre productores y la validación en manejo real, con indicadores sencillos de costo, rendimiento y riesgo. INDAP impulsa este modelo como parte de su estrategia para la agricultura familiar, con metas de cobertura por región y alianzas con instituciones técnicas. “Un faro es un ejemplo que irradia prácticas al entorno”, resume material institucional que presenta la figura como escuela para producir alimentos sin agroquímicos y adaptarse al clima.

Prácticas demostradas: suelo, agua y control biológico

Durante la visita se observaron camas biointensivas con coberturas vivas, uso de compost maduro y mulch para reducir evaporación, además de riego deficitario controlado apoyado en lectura de suelo y estado de planta. En manejo sanitario, los equipos mostraron liberaciones puntuales de agentes biológicos, barreras físicas, trampas y calendarios fenológicos que sustituyen aplicaciones de amplio espectro. El énfasis estuvo en protocolos simples que puedan replicarse sin equipamiento costoso y que incorporen monitoreo de humedad y fertilización orgánica balanceada. Técnicos explicaron que, en Atacama, cada punto de eficiencia en el agua “se traduce en supervivencia del cultivo y margen”. Una agricultora anfitriona señaló: “Pasar del químico al biocontrol fue un salto, pero el suelo responde”. Estas prácticas dialogan con experiencias recientes de INIA en olivicultura agroecológica en Totoral. 

Quiénes participaron y sus roles

El contingente estuvo integrado por productores familiares vinculados a INDAP y a programas municipales rurales, con apoyo técnico de INIA Intihuasi y profesionales de extensión de la zona. Las anfitrionas —identificadas en notas locales— lideran huertos con transición a insumos orgánicos, diversificación de especies y manejo de cobertura para controlar salinidad superficial. Representantes de INDAP en la región explicaron el encuadre de la gira dentro del TAS, que combina asesoría, capacitación y cofinanciamiento para cambios de manejo. “La meta es aprender en predios reales lo que después se replica en grupos de productores”, comentó un extensionista durante la jornada. El recorrido cerró con una mesa breve para acordar nuevas visitas cruzadas y un calendario tentativo de réplicas comunales en el primer trimestre de 2026, condicionado a disponibilidad hídrica y coordinación local.

Por qué importa para Atacama

La Región de Atacama enfrenta un déficit de precipitaciones persistente y alta evaporación potencial, por lo que cada innovación que ahorre agua y resiliencia a plagas aporta directamente a la seguridad productiva. Informes recientes de la Dirección General de Aguas (DGA) muestran déficits pluviales respecto de promedios históricos y pronósticos conservadores para la temporada primavera 2025–verano 2026. Si bien el abastecimiento de consumo humano está resguardado por la autoridad, el riego enfrenta restricciones locales y mayor competencia por el recurso, lo que empuja a la pequeña agricultura a estrategias de uso eficiente, captura de humedad y suelos con materia orgánica. En ese marco, los faros ofrecen una ruta práctica para copiar lo que resulta y descartar técnicas que no agregan valor en suelos salinos o con agua de conductividad elevada, frecuente en la macrozona norte.

Resultados observables y aprendizajes

Los organizadores subrayaron que el éxito no depende sólo de nuevas tecnologías, sino de combinar varias mejoras pequeñas: acolchados, rotaciones que cortan ciclos de plagas, riego ajustado a demanda real y cobertura que baja temperatura del suelo en verano. Entre los indicadores de campo que se registran están el ahorro de agua por temporada, costos de insumos por hectárea, y rendimientos por cultivo, además de mortalidad de plántulas en trasplantes de verano. Los productores visitantes valoraron protocolos paso a paso y hojas de verificación para el seguimiento quincenal. Un agricultor resumió: “Si entendemos la humedad del suelo, dejamos de regar a ojo”. La experiencia se alinea con el enfoque de faros agroecológicos descrito en literatura técnica para el secano chileno, que enfatiza formación en predio y medición simple para sostener cambios de manejo en el tiempo.

Enfoque de género y redes locales

Un rasgo destacado de esta primera generación de faros en Atacama es el liderazgo femenino en predios abiertos a la comunidad. La decisión de mostrar procesos —incluidos errores y ajustes— robustece redes entre pares y facilita la apropiación territorial del conocimiento. Las anfitrionas describieron cómo reorganizaron calendarios de labores para sincronizar liberaciones de biocontrol con fechas fenológicas, reduciendo daños sin sacrificar ingresos. El cierre de la jornada incluyó contactos entre grupos de Huasco, Copiapó y Llanos del Lagarto para intercambiar semillas, coordinar visitas en verano y construir una agenda mínima de registro de datos. Este tejido social es coherente con iniciativas regionales previas —premios y encuentros de agroecología realizados en 2025— que reforzaron el valor de la colaboración como acelerador de la transición sustentable en pequeña agricultura. 

Próximos pasos y hoja de ruta 2026

La mesa técnica acordó réplicas comunales de módulos de suelo y agua en el primer trimestre de 2026, enfocadas en olivicultura, hortalizas de verano y forrajeras para pequeños ganaderos. Además, se definieron dos líneas transversales: fortalecer mediciones de humedad y conductividad eléctrica con instrumental accesible, y promover compras asociativas de insumos orgánicos certificados, priorizando compost y enmiendas locales. A nivel nacional, documentos programáticos de INDAP sostienen la implementación de faros como acción prioritaria de transición agroecológica, con metas por región y difusión de experiencias. En Atacama, la conjunción de déficit hídrico y presión térmica refuerza la urgencia de aterrizar prácticas sencillas, de bajo costo y alto impacto, que puedan medirse en m³ de agua ahorrados, kg/ha y horas de labor por unidad de producto a escala familiar.

Cómo participar

Los equipos técnicos recomendaron a productores interesados vincularse con sus agencias de área de INDAP y con INIA Intihuasi para acceder a asesorías y cupos de visitas in situ. La priorización considerará rubros con mayor exposición a estrés hídrico y disponibilidad para registrar datos comparables, requisito clave para escalar los aprendizajes. También se mencionaron coordinaciones con municipios rurales para organizar traslados y asegurar representatividad por comuna. En paralelo, se invitó a organizaciones locales a sumarse con componentes de educación ambiental y huertos escolares, integrando a jóvenes y mujeres productoras en la agenda de trabajo. La expectativa es que, al cierre de 2026, al menos dos comunas consoliden micro-redes con faro núcleo y satélites replicadores, generando evidencia local que nutra futuros instrumentos regionales de fomento y adaptación climática en la macrozona norte.

Fuente: INIA, INDAP, LEISA, DGA, Mediabanco, País Circular

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