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Agricultor aconcagüino recibe autorización del SAG para producir y comercializar biofertilizantesmiércoles, 16 de septiembre 2026
Agricultor aconcagüino recibe autorización del SAG para producir y comercializar biofertilizantes
Biofertilizantes del Aconcagua: SAG autoriza a agricultor de Calle Larga a comercializar 5 productos bajo Ley 21.349, impulsando agroecología y AFCI.
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Por: Yexika Montilla | 14 de enero 2026 | 19:24
Pie de foto: Tras cumplir la Ley 21.349 y exigencias del SAG, el agricultor quedó habilitado para comercializar cinco biofertilizantes para predios de la AFCI en Aconcagua.
A inicios de 2026, INDAP destacó la autorización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para que Víctor Orellana Reinoso, pequeño agricultor de Calle Larga (Provincia de Los Andes, Región de Valparaíso), venda formalmente cinco biofertilizantes elaborados en su biofábrica del sector San Vicente. El permiso se ajusta a la Ley N.º 21.349 sobre fertilizantes y bioestimulantes, y representa un hito para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI), con impacto en productividad, trazabilidad y sustentabilidad regional. La noticia llega en el marco de la estrategia de agroecología de INDAP, que impulsa la reducción del uso de insumos sintéticos y nuevas oportunidades comerciales para pequeños productores.
En el inicio del año agrícola, una escena local tomó estatura regional: un pequeño productor del valle de Aconcagua abrió su biofábrica y mostró etiquetas nuevas, con trazabilidad y norma al día. Víctor Orellana Reinoso recibió a autoridades y vecinos en San Vicente, Calle Larga, para explicar cómo pasó de la práctica agroecológica al cumplimiento formal exigido por el SAG. “Es súper importante; se abre un mercado más grande”, dijo el agricultor, atribuyendo el salto al acompañamiento de INDAP y del equipo PRODESAL. La autorización, que formaliza la venta de cinco biofertilizantes elaborados en su predio, alinea la innovación campesina con la Ley 21.349 y marca un precedente para la AFCI de la zona, donde los costos y la disponibilidad de insumos presionan cada temporada. La visita oficial dejó un mensaje simple: producir más y mejor, con sustentabilidad.
Qué se autorizó y cuándo
El hito corresponde a la autorización del SAG para la producción y comercialización de cinco biofertilizantes fabricados en el predio de Orellana, en San Vicente, Calle Larga. El permiso reconoce el cumplimiento de requisitos de rotulado, composición declarada, trazabilidad y buenas prácticas de manufactura, habilitando la venta formal en el mercado nacional. La autorización se enmarca en la política pública de insumos regulados y responde a la demanda de la AFCI por alternativas locales y sustentables. Durante la actividad, encabezada por el director nacional de INDAP, Santiago Rojas, también se revisó el proceso productivo y los controles internos de la biofábrica.
Quién es el beneficiario y dónde opera
Víctor Orellana Reinoso es un pequeño agricultor de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena con base en Calle Larga (Provincia de Los Andes), zona que combina frutales, hortalizas y producción diversificada. En su predio de San Vicente, el productor armó una biofábrica que evolucionó desde prácticas agroecológicas de bajo costo a un sistema con controles, fichas técnicas y registros exigidos por la autoridad. La trayectoria refleja una idea que INDAP viene empujando: que la transición agroecológica puede traducirse en negocios formales con estándares comparables a los de la industria tradicional. El proyecto está orientado a predios AFCI de la cuenca del Aconcagua y comunas vecinas de la Región de Valparaíso. “Sin el apoyo de INDAP, no habría sido posible”, resumió Orellana.
Los cinco biofertilizantes autorizados
El permiso del SAG ampara cinco formulaciones elaboradas en la biofábrica, con aplicaciones en suelo, semilla y follaje. A efectos de citabilidad, se consignarán sus nombres comerciales, tipo (líquido/sólido), usos y dosis típicas una vez confirmados. En términos técnicos, el portafolio busca mejorar la disponibilidad de nutrientes, estimular la actividad microbiana y fortalecer resiliencia frente a estrés hídrico o salino, con foco en hortalizas y frutales. La biofábrica aplica protocolos de inocuidad y ensayos de lote para asegurar composición declarada y consistencia en cada partida, lo que facilita auditorías y compras públicas donde se exige documentación. En la medida en que estos productos sustituyan parte del uso de fertilizantes sintéticos, se esperan ahorros y mejoras en suelos y agua, relevantes para predios de pequeña escala.
Normativa y requisitos cumplidos
La autorización descansa en el marco de la Ley N.º 21.349 sobre fertilizantes y bioestimulantes, que establece definiciones, rotulado y responsabilidades del fabricante y del comercializador. En ese marco, el SAG fiscaliza el cumplimiento de estándares y emite los registros o autorizaciones correspondientes, además de publicar guías técnicas y formatos para la debida declaración de composición, lotes, fecha de elaboración y vida útil. La biofábrica de San Vicente adaptó su operación a esas exigencias: fichas por producto, trazabilidad de insumos, rotulación legible y bodega con normas de seguridad y ventilación, además de manuales de procedimiento. La convergencia de norma, control y capacitación permite que un emprendimiento de la AFCI cumpla un estándar verificable y replicable en otras comunas de la Región de Valparaíso y macrozonas con agricultura intensiva.
Impacto productivo y ambiental esperado
Para la AFCI, disponer de biofertilizantes locales y autorizados puede significar —según experiencias comparables— una sustitución parcial de insumos sintéticos y reducciones de costos en periodos críticos, sin perder rendimiento. En escenarios de estrés hídrico como el del Aconcagua, los manejos que mejoran materia orgánica y estructura del suelo contribuyen a eficiencia hídrica y retención de nutrientes, con implicancias directas en la calidad y estabilidad de las cosechas. A nivel territorial, el encadenamiento con ferias locales, cooperativas y programas de fomento abre oportunidades para que más predios adopten prácticas agroecológicas con evidencia técnica y respaldo regulatorio. Se trata de construir escalas realistas, medibles y sostenibles, donde el precio justo para el productor y la confianza del comprador se apoyen en etiquetado claro, fichas técnicas y la vigilancia del SAG y INDAP.
Voces y respaldo institucional
Durante la visita, el director nacional de INDAP, Santiago Rojas, subrayó que el caso de Calle Larga “demuestra que desde la agricultura familiar se puede pasar a una biofábrica formal, cumpliendo la normativa y abriendo oportunidades reales de comercialización”. La alcaldesa Dina González valoró el orgullo comunal y apuntó a un “paso importantísimo hacia una agricultura más sustentable”, con proyección nacional. Desde la Dirección Regional de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares destacó la línea de “producir más y mejor, con sustentabilidad” y el efecto en independencia frente a fertilizantes sintéticos para pequeños productores. También participó el delegado provincial de Los Andes, Cristian Aravena, junto a equipos PRODESAL y agricultores de la zona. Las declaraciones consolidan el respaldo público y la visibilidad del hito, clave para su adopción por más predios y para futuras compras colaborativas a nivel comunal o provincial.
Próximos pasos y disponibilidad
Con la autorización vigente, el siguiente paso es formalizar canales de venta y asesoría técnica para que los usuarios adopten las dosis y protocolos adecuados según cultivo, suelo y etapa fenológica. La biofábrica publicará datos de contacto y puntos de distribución en Calle Larga y comunas cercanas de Los Andes y San Felipe, priorizando la AFCI y redes locales. Se evaluará la ampliación de capacidad instalada en función de la demanda, junto con capacitaciones en manejo de bioinsumos y registros de campo. A nivel regulatorio, se mantendrán las auditorías y controles del SAG, y se actualizarán fichas y etiquetas ante cualquier ajuste formulacional. INDAP y PRODESAL continuarán el acompañamiento técnico para asegurar trazabilidad y uso responsable, con énfasis en resultados medibles por superficie.
Fuente: INDAP, SAG, Ley N.º 21.349, FAO


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