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Adiós al cemento: RMIT prueba muros de tierra y cartón con 75% menos CO₂martes, 15 de septiembre 2026
Adiós al cemento: RMIT prueba muros de tierra y cartón con 75% menos CO₂
RMIT ensaya CCRE: tierra y cartón para muros de baja altura, con ¼ de huella y <⅓ de costo.
Innovación/Medio Ambiente
Por: Yexika Montilla | 29 de noviembre 2025 | 15:38
Pie de foto: Tierra y agua compactadas dentro de tubos de cartón reciclado, sin cemento, pensados para edificios de baja altur
Un equipo de la Universidad RMIT (Melbourne) ensayó un material sin cemento hecho solo con tierra, agua y cartón reciclado. La técnica, llamada tierra apisonada confinada con cartón (CCRE), reporta un cuarto de la huella y menos de un tercio del costo frente al hormigón en aplicaciones de baja altura. El proceso puede realizarse in situ y aprovechar residuos locales de papel y cartón.
Un grupo de ingenieros de la Universidad RMIT presentó un prototipo que suena tan simple como desafiante: muros para viviendas de baja altura construidos únicamente con suelo, agua y tubos de cartón reciclado. Lo bautizaron CCRE, por cardboard-confined rammed earth, y su promesa es clara: eliminar el cemento en ese tipo de aplicaciones, reducir residuos y bajar la huella de carbono sin disparar los costos. Según RMIT, los ensayos de laboratorio indican que el material alcanza la resistencia necesaria para usos estructurales básicos y que su huella de carbono ronda el 25% de la del hormigón convencional; el costo de materiales, en tanto, sería inferior a un tercio. El anuncio disparó eco inmediato en medios científicos y de industria de la construcción por su enfoque pragmático.
Cómo funciona: tierra compactada dentro de tubos de cartón
El principio técnico del CCRE combina una idea milenaria con un giro de economía circular. Primero, se compacta tierra húmeda —una mezcla local de suelo y agua— dentro de tubos cilíndricos de cartón reciclado que actúan como confinamiento. Esa “camisa” evita el agrietamiento del núcleo de tapial, contiene deformaciones y permite modular la resistencia variando el espesor del cartón. El equipo liderado por Jiaming Ma reporta un modelo analítico para estimar la resistencia a compresión según diámetro, altura y espesores de 1–4 mm, además de ensayos comparativos frente al tapial estabilizado con cemento. La clave: el núcleo de tierra “mejora más de diez veces” el desempeño estructural del cartón por sí solo, superando, en ciertos casos, la resistencia del tapial estabilizado con cemento utilizado hoy. La fabricación puede hacerse a mano o con baja potencia, sin hornos ni curados complejos.
Emisiones y costos: por qué podría importar en serio
La industria del cemento es una de las más difíciles de descarbonizar. La literatura reciente la sitúa entre el 5% y el 8% de las emisiones globales de CO₂, dependiendo de límites del sistema y año considerado, por la calcinación del carbonato y el calor de proceso. Ese rango lo confirman tanto Nature Communications como reseñas técnicas y análisis sectoriales, y explica por qué las alternativas —desde sustitutos cementicios hasta captura de carbono— atraen inversión y atención pública. Frente a ese telón de fondo, una solución que elimina el cemento en baja altura y además cuesta menos gana atractivo no solo ambiental, sino económico y logístico. RMIT cifra el CCRE en ≈25% de la huella y <33% del costo del hormigón, con la salvedad de que los datos derivan de su propia evaluación experimental y A.C.V. temprana, por lo que aún requieren verificación independiente a escala piloto.
Producción in situ y residuos: menos camiones, más circularidad
Más allá de la química del material, el CCRE propone reorganizar la obra. Si el suelo se Obtiene en el sitio y el confinamiento llega como cartón ligero —proveniente de residuos locales—, se recorta el transporte pesado de ladrillos, acero y hormigón. Solo en Australia, más de 2,2 millones de toneladas anuales de papel y cartón terminan en vertedero; desviar una fracción a tubos estructurales podría ahorrar emisiones y tasas de disposición. El equipo subraya que el sistema es reutilizable y reciclable: las piezas pueden desmontarse y el cartón reingresar a cadenas de reciclaje. Para climas cálidos y secos, la masa térmica del núcleo de tierra ayuda a amortiguar picos de temperatura, reduciendo la demanda de refrigeración en verano; es una ventaja pasiva conocida del tapial que aquí se conserva, ahora sin cemento.
Dónde y para qué: alcance inicial y primeras aplicaciones
Los ensayos de RMIT se enfocan en baja altura —viviendas, dependencias, módulos de equipamiento—, donde el peso propio y las cargas verticales dominan. No es una tecnología pensada para rascacielos ni para luces largas; su fortaleza está en muros portantes que se repiten y prefabrican o arman in situ. Las simulaciones y pruebas permiten ajustar el espesor del cartón para distintas cargas y zonas; en climas cálidos, la inercia térmica aumenta el confort. Para alto desempeño, el grupo probó una variante con fibra de carbono que eleva la resistencia sin sacrificar el núcleo de tierra, aunque ese refuerzo puede encarecer y complejizar reciclaje y certificaciones. En todos los casos, el equipo insiste en prototipos estructurales antes del salto a pilotos habitables que midan clima, humedad y durabilidad en campo real.
¿Y el fuego, el agua y los códigos? La agenda regulatoria que viene
Como toda innovación de materiales, el CCRE debe recorrer una ruta de certificación: resistencia al fuego, exposición al agua, ciclos térmicos, impacto, anclajes, juntas y acústica. Además, los códigos de edificación exigen criterios de desempeño que hoy se satisfacen con hormigones y mamposterías normadas. La porosidad del núcleo de tierra podría requerir sellos o revestimientos en fachadas expuestas; y el cartón —aunque confinante— deberá acreditarse frente a ignición, propagación y humos. Ninguna de estas pruebas invalida la idea; simplemente marcan la hoja de ruta para pasar del laboratorio a la obra con seguridad jurídica y técnica. El equipo ya busca alianzas con empresas para escalar pilotos y conseguir datos de vida útil en distintas zonas climáticas.
Un mercado que se mueve: del CCRE al cemento con captura
El CCRE no compite solo. El cemento con captura de carbono —como el evoZero de Heidelberg Materials, alimentado por la planta de Brevik (Noruega)— ya se vende en nichos, gracias a una instalación que captura ~400.000 tCO₂/año como parte del proyecto Longship y su cadena logística Northern Lights. Son soluciones más costosas, apoyadas en subsidios y permisos de carbono, pero muestran que la industria explora vías paralelas: capturar emisiones donde no puede evitarlas, sustituir clínker con materiales suplementarios y apostar por nuevos compuestos como el CCRE en segmentos específicos. El resultado probable no será un ganador único, sino un portafolio ajustado a regiones, usos y presupuestos.
Qué dicen sus autores: dos voces, dos énfasis
“La tierra apisonada moderna usa cemento de más”, resume el Dr. Jiaming Ma, al explicar por qué optaron por quitarlo y confinar la mezcla con cartón. Su apuesta: ganar resistencia con geometría y confinamiento, no con clínker. El profesor emérito Yi Min ‘Mike’ Xie lo traduce a logística: “En lugar de camiones de hormigón, llevas cartón ligero”. Ambos reconocen que el camino pasa por pilotos y normas, pero creen que el potencial —baja huella, bajo costo, fabricación local— merece el intento, especialmente donde transporte y tiempos de obra son cuellos de botella.
Qué mirar en 2026: hitos para separar promesa de realidad
Durante 2026, los avances relevantes serán tres: (a) prototipos habitables con monitoreo térmico e hídrico para comprobar confort y patologías; (b) ensayos de fuego y humedad bajo normas EN/ISO/AS que despejen dudas regulatorias; y (c) A.C.V. comparativos de terceros que confirmen o ajusten los números de RMIT sobre huella y costos. Si el CCRE aprueba esas etapas, podría ganar pilotos municipales en regiones cálidas y semiáridas, con obras de emergencia o vivienda social como terreno de prueba. Si tropieza, aun así dejará metodología y un marco de diseño útil para la próxima generación de tapiales confinados.
Fuente: RMIT University, Nature Communications, IEA — Cement


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