>
Agricultura>
Forestal>
Acacia caven: el espino como árbol nodriza para la restauración del bosque esclerófilomartes, 15 de septiembre 2026
Acacia caven: el espino como árbol nodriza para la restauración del bosque esclerófilo
Investigadores de la Universidad de Chile han emprendido un proyecto pionero y esperanzador para acelerar la regeneración de especies arbóreas.
Forestal
Por: Catalina Díaz | 24 de agosto 2023 | 19:24
En un esfuerzo por contribuir a la restauración y conservación del ecosistema del bosque esclerófilo en la zona central de Chile, la Universidad de Chile ha emprendido un proyecto pionero y esperanzador.
Encabezado por el profesor Luis Piña, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas, este ambicioso proyecto utiliza el espino (Acacia caven) como árbol nodriza para acelerar el proceso de regeneración de especies arbóreas clave, como el Quillay, Peumo, Litre y Maitén.
¿Qué es un bosque esclerófilo?
Los ecosistemas de Chile son únicos y sus bosques están lejos de ser la excepción. Esclerófilo, palabra proveniente del griego sklērós “duro” y phýllon que significa “hoja”, tal como lo dice su nombre, el bosque esclerófilo cuenta con especies de hojas duras y entrenudos cortos, lo que les permite adaptarse sin problemas a climas del tipo mediterráneo.
¿Qué significa esto? Que pueden crecer en lugares con inviernos lluviosos y veranos secos, en condiciones semiáridas; soportar prolongados períodos de sequía y fuertes diferencias de temperaturas entre el día y la noche.
Pese a esto, sus hojas se mantienen verdes todo el año. De hecho, a diferencia de otros árboles, no mueren ni caen como las de otras especies en otoño, sino que se van renovando durante el año. Esto, ya que gracias a una capa de cera -llamada cutícula- evitan que se escape la humedad por la evapotranspiración. Además, sus raíces profundas permiten que capten agua de las napas subterráneas y así no depender solo de las precipitaciones.
Pero esto no es todo. Las especies del bosque esclerófilo no solo destacan por permanecer siempre verdes, sino que son primordiales para fortalecer y proteger el resto de nuestra naturaleza. Funcionan como hogar y refugio para nuestra fauna; controlan la erosión del suelo, brindan protección a las cuencas, retienen y acumulan aguas de las montañas, limpian y purifican el aire, entre tantos otros beneficios más.
Especies que lo habitan: Quillay, Peumo, Litre.
Otras de sus especies: Boldo, Belloto del Norte, Maitén, Palma chilena.
Se encuentra solo en cinco lugares del mundo y nuestro país tiene el privilegio de ser uno de éstos, junto a Sudáfrica, California, Australia y la cuenca del Mediterráneo.
El punto de partida de esta investigación revolucionaria es la Estación Experimental German Greve Silva, ubicada en la comuna de Maipú. En este espacio de prueba, un grupo de especialistas ha reunido cuarenta espinos para evaluar su función como nodrizas de más de 600 plántulas de especies nativas. Esta iniciativa, financiada por el prestigioso XI Concurso del Fondo de Investigación del Bosque Nativo de CONAF, tiene como objetivo principal devolver la vitalidad al bosque esclerófilo en una región vital para la biodiversidad del país.
El efecto nodriza, una simbiosis natural entre plantas adultas y juveniles, desempeña un papel fundamental en el crecimiento y supervivencia de las plántulas. Las plantas más grandes crean un ambiente propicio bajo su sombra, proporcionando el refugio y soporte necesarios para que las especies más jóvenes prosperen y se desarrollen en su fase inicial. En el caso de este proyecto, los espinos se convierten en el pilar fundamental para la regeneración exitosa del bosque esclerófilo.
En medio de los desafíos naturales, un grupo de profesionales de CONAF y estudiantes de Ingeniería Agronómica de la U. de Chile se reunió en un Día de Campo en la Estación Experimental German Greve Silva para analizar los avances preliminares y descubrir los resultados tempranos de esta audaz iniciativa. Las expectativas son altas, y el interés y entusiasmo de los asistentes son una prueba del impacto que esta investigación podría tener en la conservación y restauración de este valioso ecosistema.
El proyecto, que abarcará 42 meses, se ha propuesto metas ambiciosas. Se espera que el espino como árbol nodriza acelere significativamente el proceso de restauración activa, aumentando la tasa de crecimiento y supervivencia de las plántulas. Además, se anticipa una reducción en las necesidades de riego, lo que disminuirá los costos asociados a esta práctica, y permitirá un uso más eficiente de los recursos hídricos.
En el transcurso del estudio, el equipo ha realizado observaciones notables. Entre ellas, destaca el excepcional comportamiento del Quillay, una de las especies en estudio. A pesar de los desafíos que impone el consumo ocasional de sus plántulas por animales, el Quillay ha demostrado una sorprendente capacidad de recuperación y regeneración, lo que lo convierte en un candidato fuerte para la restauración.
Una vez concluido el proyecto, se espera que los hallazgos y aprendizajes obtenidos sirvan de base para el diseño de un plan de manejo integral y sostenible, que promueva la restauración activa del bosque esclerófilo. Este plan abarcará una propuesta de manejo conjunto de la formación vegetal actual, la restauración de especies arbóreas nativas y un enfoque silvopastoril que se ajuste al proceso de regeneración.


Suscribete
Twitter
Facebook
Instagram
Linkedin
Enviar