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Patagonia admite sus fallos en su primer informe de impacto y sube el listón de transparencia corporativa

domingo, 13 de septiembre 2026

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Patagonia admite sus fallos en su primer informe de impacto y sube el listón de transparencia corporativa

Patagonia publica su informe “Work in Progress”: emisiones +1%, salario digno 39%, 174.799 reparaciones.

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Por: Yexika Montilla | 26 de diciembre 2025 | 10:51

Patagonia admite sus fallos en su primer informe de impacto y sube el listón de transparencia corporativa

Pie de foto: La marca admite que sus emisiones crecieron ~1% en FY2025 (178.711 tCO₂e) y que solo 39% de sus fábricas paga salario digno, en un ejercicio de transparencia que busca abrir debate.

El 13 de noviembre de 2025, Patagonia publicó “Work in Progress”, su primer informe de impacto, y asumió en público dónde falla y dónde progresa. En FY2025 sus emisiones crecieron ~1% frente a la meta de −10% anual, con 178.711 tCO₂e, y solo 39% de sus fábricas paga salario digno; a la vez, elevó los materiales preferidos a 84,1% y reparó 174.799 productos. El documento, de tono crudo —“Nada de lo que hacemos es sostenible”—, reabrió el debate sobre reportes que informan sin maquillaje.

Patagonia divulgó su primer informe de impacto: un reporte de 130 páginas que mezcla datos duros con narrativa para explicar avances, tropiezos y los dilemas de una empresa que quiere “usar el negocio para salvar nuestro hogar”. Como pieza editorial, el documento toma distancia del triunfalismo: reconoce que el año fiscal FY2025 (1 de mayo de 2024–30 de abril de 2025) dejó resultados mixtos y que “no es un paseo de victoria, sino una herramienta de transparencia”. La compañía eligió publicar aun sin estar obligada por ley —es privada— y con un contexto regulatorio europeo que relajó umbrales para exigir informes, reduciendo la cantidad de empresas cubiertas por la CSRD. Esa decisión editorial —contar lo incómodo— explica por qué el informe “sacudió” LinkedIn y elevó la vara para marcas con propósito. 

Los números que Patagonia admite (FY2025)

El reporte ancla su narrativa en cifras. Primero, la huella climática: “Emitimos 178.711 tCO₂e en FY25” y, en vez de caer un 10% anual rumbo a cero neto en 2040, subió ~1% interanual. Patagonia atribuye el desvío a un cambio de mix de productos hacia mochilas y bolsos —más intensivos en carbono— y a la elección de no compensar con créditos, sino atacar emisiones en origen. Segundo, materiales preferidos: la compañía no alcanzó el objetivo 2025 de 100%, y se quedó en 84,1% del total de materiales usados (con altos porcentajes de poliéster y nylon reciclados). Tercero, salario digno: 39% de fábricas “en alcance” lo paga hoy; 29% llega al 80% del umbral y el resto está por arriba del 50%. La foto es incómoda, pero auditable y comparable año a año.

Qué sí avanzó (donaciones, algodón regenerativo, reparaciones)

No todo es marcha atrás. En FY2025, Patagonia destaca tres vectores con impacto medible. Donaciones ambientales: mantiene su promesa del 1% de ventas y, según sus comunicaciones recientes, canaliza aprox. US$ 14,7 millones/año a organizaciones de base (1% for the Planet). Materias primas: el algodón orgánico certificado regenerativo pasó de 0% (2019) a 17% del uso actual, mientras la empresa presiona para reemplazar plásticos de un solo uso por secundary waste textil, donde hoy solo 6% de sus sintéticos proviene de “residuos secundarios”. Economía circular: su servicio de reparación rescató 174.799 productos del descarte en el período, consolidando Worn Wear como palanca clave para alargar la vida útil y reducir compras innecesarias. El hilo conductor: avances parciales, con métricas específicas, sin triunfalismo.

La forma también comunica: tono, diseño y citas internas

Además del qué, el informe cuida el cómo. Titulares en negro que interpelan —“Nada de lo que hacemos es sostenible”—, citas que no suavizan (“cuantas más capas de la cebolla pelas, más lloras”) y garabatos a mano que cortan la densidad de tablas y gráficas. Ese art direction sirve a un propósito: “equilibrar datos y relato” para que la comunidad entienda por qué hay metas incumplidas y qué viene después. La propia empresa define el documento como un experimento que “reúne por primera vez todo en un solo lugar” y busca diálogo más que aplauso. Ese tono —anti-marketing por diseño— explica la amplificación en redes y el interés de consultores, marketers y especialistas en marca que vienen leyendo el reporte como nuevo estándar de honestidad

¿Obligación o activismo? Regulación europea y doble materialidad

Patagonia preparó su doble evaluación de materialidad pensando en la CSRD; pero los cambios de 2025 elevaron umbrales (p.ej., a >1.000 empleados y >€450 millones en facturación) y retrasaron exigencias, reduciendo el universo de compañías obligadas. Aun así, publicó. El trasfondo es claro: en un clima donde parte de la regulación se desinfla y crece el greenhushing, la marca prefiere exposición y contraste a silencio y checklists. Para Patagonia —que redirige excedentes a su Holdfast Collective y declara a la Tierra como “único accionista”—, contar lo incómodo es parte del activismo: una invitación a colaborar en problemas sistémicos (química, salarios, reciclaje textil) y a fijar expectativas realistas con indicadores auditables.

Efecto contagio: Vivobarefoot y la transparencia radical

Patagonia no está sola. Vivobarefoot difundió su “Unfinished Business” con un espíritu similar: transparencia radical sobre avances y fallas, y una invitación abierta a copiar el método. “No está diseñado para impresionar, sino para decir la verdad”, resume su cofundador Galahad Clark, quien insiste en que “las partes incómodas” contienen las mejores lecciones. Esa postura —publicar la “contabilidad de lo pendiente” junto a métricas operativas— es funcional a un objetivo más amplio: normalizar reportes que distinguen impacto real de relato aspiracional, y que tratan a la comunidad como interlocutor y no como audiencia pasiva. La tendencia no resuelve por sí sola la crisis, pero ordena el debate y crea incentivos para colaborar entre pares.

¿Para qué sirve un reporte así?

Más que cumplir, sirve para aprender en público. En Patagonia, reconocer la desviación en emisiones, mostrar el estancamiento en salario digno y detallar los límites técnicos del reciclaje textil evita el “green mirage” y ancla decisiones: priorizar descarbonización en origen sobre compensaciones, invertir en proveedores y cerrar ciclos con reparación y reventa. Un informe honesto también reduce desalineaciones con grupos de interés, disuade litigios por afirmaciones vagas y mejora la citabilidad: fechas, unidades y periodos claros —FY2025, tCO₂e, %— facilitan que terceros reproduzcan datos sin distorsión. Para el sector, el caso muestra que transparencia ≠ debilidad; bien diseñada, acelera la curva de aprendizaje y convoca a estándares compartidos sin pedir credenciales morales.

Fuente: Forbes

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