Inicio

>

Medio Ambiente

>

Innovación/Medio Ambiente

>

Caligenia convierte guano de gallina en biofertilizante para regenerar suelos

domingo, 13 de septiembre 2026

Medio Ambiente

Compartir en:

Caligenia convierte guano de gallina en biofertilizante para regenerar suelos

Caligenia transforma guano de gallina en Bacterchar, biofertilizante con biochar, ante 33% de suelos degradados y meta de validación 2026 en campo.

Agregar Agroconectados en
Agrega Agroconectados como tu fuente favorita de noticias en Google.

Innovación/Medio Ambiente

Por: Constanza Sanhueza G. | 29 de abril 2026 | 06:00

Caligenia convierte guano de gallina en biofertilizante para regenerar suelos

Pie de foto: Caligenia transforma guano de gallina en Bacterchar, un biofertilizante con biochar y bacterias que busca regenerar suelos degradados, mejorar la retención de agua y fortalecer la agricultura sostenible.

La startup argentina Caligenia desarrolló Bacterchar, un biofertilizante que combina biochar y microorganismos promotores del crecimiento vegetal para recuperar suelos degradados. El proyecto transforma guano de gallina, un residuo problemático para la actividad avícola, en una enmienda agrícola con foco en carbono estable, retención de agua y actividad microbiana. Al 28 de abril de 2026, la compañía aparece en etapa de validación y con una meta de comercialización posterior, mientras el problema global de degradación y salinidad de suelos suma presión sobre el agro.

Una startup argentina frente al problema de los suelos degradados

A fines de 2022, cuando el deterioro de los suelos ya aparecía como una amenaza productiva y climática, Nicolás Barbarosch empezó a empujar una idea que convertía un residuo incómodo en una oportunidad agrícola. La empresa se llama Caligenia y trabaja sobre una hipótesis concreta: procesar residuos orgánicos, entre ellos guano de gallina, para producir biofertilizantes y enmiendas capaces de mejorar suelos degradados. En su propia presentación pública, la compañía afirma que busca recuperar suelos mientras contribuye a mitigar el calentamiento global, con una tecnología apoyada en biotecnología, química, bioquímica, biología molecular y bioinformática. Ese enfoque permite narrar la historia no solo como la de una startup, sino como un caso de economía circular aplicada al agro.

 

El problema que intenta atacar no es menor ni local. Organismos internacionales advierten que el 33% de los suelos del planeta ya está degradado y que más del 90% podría estarlo hacia 2050 si no se revierte la tendencia. También se señala que la erosión puede reducir hasta 50% el rendimiento de los cultivos, mientras que la salinidad afecta cerca de 1.400 millones de hectáreas a escala global. En ese mapa, Argentina aparece entre los diez países que concentran el 70% de los suelos afectados por sales. Para una empresa agtech, ese contexto abre una pregunta central: cómo producir más sin agravar la pérdida de fertilidad.

Cómo funciona Bacterchar, el producto que combina biochar y bacterias

La pieza tecnológica de Caligenia se llama Bacterchar. Según la compañía, el producto surge de combinar una enmienda basada en biochar con microorganismos promotores del crecimiento vegetal. El biochar funciona como una matriz porosa y estable; los microorganismos, seleccionados y reproducidos para cada agroecosistema, buscan colonizar raíces, fijar nitrógeno, solubilizar nutrientes o producir compuestos bioactivos. En su sitio oficial, la empresa sostiene que Bacterchar apunta a mejorar propiedades físico-químicas del suelo, aumentar actividad microbiana, retener agua, aportar minerales y crear un ecosistema microbiano más estable. Dicho en términos agronómicos: no se presenta solo como fertilizante, sino como vehículo biológico para reconstruir funciones del suelo.

La Fundación Argentina de Nanotecnología también describe a Bacterchar como un biofertilizante carbono negativo, resultado de combinar bacterias promotoras del crecimiento vegetal con biochar. Esa incubación suma una capa institucional al recorrido de la startup, porque ubica el desarrollo dentro de un ecosistema de innovación científica y tecnológica. Sin embargo, el salto desde el potencial de laboratorio hasta el impacto en campo exige datos comparables: cultivo, suelo, campaña, dosis, rendimiento, estrés hídrico, salinidad, acidez y costo por hectárea. Al 28 de abril de 2026, la información pública disponible permite afirmar que la tecnología está en validación, pero no alcanza para sostener resultados comerciales generalizados.

De residuo avícola a insumo agrícola: la apuesta tecnológica

El punto de partida de Caligenia es un residuo abundante y difícil de gestionar: el guano de gallina. En la entrevista base, Barbarosch explicó que conoció un proyecto que transformaba ese material en biocarbón para uso agrícola, pero que el consumo energético de la tecnología original era una barrera para escalar. La respuesta del equipo fue desarrollar una máquina propia, más eficiente y autosustentable, capaz de reutilizar gases del proceso para generar energía renovable. La empresa afirma que durante la elaboración de sus productos esos gases son reutilizados, lo que conecta el proyecto con una lógica de circularidad: el residuo alimenta el proceso y el proceso genera una enmienda para el suelo.

Barbarosch también sostuvo en la entrevista que el sistema elimina olores, patógenos y contaminantes antes de someter el material a un proceso biotecnológico con bacterias promotoras de crecimiento vegetal. Esa afirmación es relevante, pero debe tratarse como declaración atribuida y de fuente única mientras no haya ensayos públicos, certificaciones o reportes técnicos independientes que la respalden. La fortaleza narrativa está en el cambio de categoría: aquello que para una granja avícola puede ser pasivo ambiental, costo logístico o riesgo sanitario, Caligenia intenta transformarlo en insumo premium para agricultura regenerativa. La fortaleza editorial está en no exagerar: el potencial es alto, pero la prueba decisiva sigue siendo el desempeño medido en campo.

Validación, escala y el camino hacia la comercialización

La compañía trabaja con dos líneas principales: una sólida, enfocada en restauración de suelos degradados, y otra líquida, orientada al tratamiento de semillas frente a estrés hídrico o térmico, según el texto base. Esa diversificación es estratégica porque ataca dos momentos distintos del sistema productivo: la condición del suelo antes del cultivo y la respuesta temprana de la semilla frente a adversidades ambientales. En la entrevista, Barbarosch afirmó que el objetivo es que el productor, con una inversión pequeña, pueda mejorar rindes y ganar protección frente a sequías, heladas u otros eventos. Como todavía falta información pública de desempeño por campaña, conviene presentar ese objetivo como promesa de validación, no como resultado probado a escala comercial.

Al 28 de abril de 2026, la etapa verificable con fuentes abiertas es de validación y preparación para escalar. El texto base indica que Caligenia se encuentra trabajando dentro de una granja avícola y que la comercialización quedaría para una fase posterior. Si esa meta se mantiene, el calendario razonable de lectura periodística es 2027, aunque debe quedar condicionado a pruebas, registros, producción, distribución y adopción por productores. En startups de base científica, el reconocimiento externo ayuda a abrir puertas, pero la adopción agropecuaria suele depender de variables más duras: costo por hectárea, estabilidad del producto, compatibilidad con prácticas existentes, evidencia agronómica y disponibilidad de soporte técnico.

Por qué el biochar gana lugar en la agenda agroclimática

El interés por el biochar crece porque conecta tres dimensiones que el agro necesita resolver al mismo tiempo: nutrientes, agua y carbono. Se señala que los suelos afectados por salinidad ya representan más del 10% de la superficie terrestre global y que una superficie adicional de 1.000 millones de hectáreas está en riesgo por la crisis climática y el manejo humano. En paralelo, Caligenia sostiene que su enfoque busca almacenar carbono estable durante cientos de años, mejorar retención de agua y aumentar disponibilidad de nutrientes. Esa combinación no convierte a cualquier producto en solución universal, pero sí explica por qué el biochar aparece como plataforma para bioinsumos en suelos con degradación física, química o biológica.

La oportunidad también tiene límites. La eficacia del biochar depende de materia prima, temperatura de proceso, dosis, tipo de suelo, cultivo, clima y manejo agronómico. Un producto diseñado para suelos salinos o ácidos no necesariamente funcionará igual en ambientes templados, tropicales, secos o con alta materia orgánica. Por eso, la promesa de Caligenia necesita pasar de la validación inicial a evidencia replicable. La ventaja conceptual está clara: reutilizar un residuo orgánico, estabilizar carbono y alojar microorganismos benéficos en una matriz agrícola. La exigencia técnica también: demostrar que esa arquitectura produce beneficios medibles, sostenidos y económicamente atractivos para el productor.

Reconocimiento regional y oportunidad para el agro argentino

El proyecto ganó visibilidad al ser incluido por Cleantech Group entre las LATAM Cleantech 25 de 2025. En esa selección, Caligenia aparece dentro de innovación en insumos para cultivos, con foco en restauración de suelos mediante biotecnología, producción de Bacterchar a partir de enmiendas orgánicas y microorganismos, generación de energía renovable durante el proceso y almacenamiento de carbono por siglos. La distinción importa menos como premio aislado que como señal de mercado: la agricultura latinoamericana empieza a ser mirada como fuente de soluciones climáticas, no solo como sector vulnerable al clima.

También hay una red de soporte detrás. GRIDX se presenta como un fondo y venture builder que ayuda a científicos y emprendedores a construir compañías de bioeconomía el BID, en su ficha del Fondo GridX II, describe ese modelo como una intersección entre biotecnología, sostenibilidad y capital emprendedor. Esa combinación explica parte del recorrido de Caligenia: ciencia aplicada, negocio escalable e impacto ambiental medible. Para el agro argentino, la historia deja una imagen potente: un residuo de granja convertido en plataforma de restauración de suelos. La próxima etapa decidirá si esa imagen se transforma en adopción real, con productores dispuestos a pagar por rendimiento, resiliencia y regeneración.

Preguntas Frecuentes

Fuente: Caligenia, Cleantech Group, Fundación Argentina de Nanotecnología, GRIDX.

Lo Nuevo